Ceñir con los brazos

Necesitamos más abrazos, fuertes, de esos que sanan. Necesitamos abrazos que lleguen hondo, penetren la piel, atraviesen la caja torácica y nos besen el alma. Cuántos males se curarían si nos atreviésemos a abrazarnos un poco más y nos evitáramos menos. Yo no quiero que unas manos me den sutiles palmaditas en la espalda, quiero…