Ceñir con los brazos

Necesitamos más abrazos, fuertes, de esos que sanan. Necesitamos abrazos que lleguen hondo, penetren la piel, atraviesen la caja torácica y nos besen el alma. Cuántos males se curarían si nos atreviésemos a abrazarnos un poco más y nos evitáramos menos. Yo no quiero que unas manos me den sutiles palmaditas en la espalda, quiero…

Antes de los ladrillos

Qué bonito fue el tiempo que pasamos juntos. Fue lindo escribir este microcuento contigo. En pocas palabras y en no más de tres líneas, bailamos en el salón de tu casa, bebimos vino tinto, paseamos por la ribera del río, reímos alto y lloramos bajito, nos contamos secretos y desvestimos nuestras almas hasta dejarlas desnudas…