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El otro día estaba leyendo el manual  “Feminism and Women´s Writing”, escrito por Catherine Riley y Lynne Pearce, cuando uno de los párrafos de la Introducción llamó mi atención. En él se comentaban brevemente las nuevas formas de publicación de la “cuarta ola” (fourth-wave) feminista, aquella que vivimos en la actualidad. Cito textualemente:

“Four-wavers are exchanging ideas online (…) Fourth-wave feminist publishing can take the form of blog or a website as much as novel or a textbook” (p. 12)

Aunque el intercambio de ideas en internet no es algo nuevo para mí, aquello que me sorprendió de esta frase fue la posibilidad de que en un futuro no muy lejano los filólogos, historiadores y antropólogos, utilizaran los posts, los hashtags y los tweets para investigar a la sociedad del nuevo milenio. ¿Se imaginan las próximas antologías literarias elaboradas con información recopilada de mensajes de texto? Quién sabe si de WhatsApp, Facebook o Instagram saldrán renombrados escritores a los que venerarán las generaciones venideras.

A pesar de que todavía nos cuesta concebir un escrito como publicado si no está materializado en el papel con el sello de una imprenta o una editorial, es innegable el peso y la influencia literarios que tienen aquellos textos “no publicados” que circulan por internet. Ya sean microcuentos “tuiteados”, entradas de un blog o incluso los fanfics de Wattpad, lo que constata la expresión escrita de millones de internautas, es que en la actualidad cada vez hay más personas deseando escribir y hacer que sus palabras lleguen a un gran público, así como lectores dispuestos a acudir antes a la biblioteca de Google que a la de su ciudad, en busca de historias para leer. Este cambio en las corrientes literarias y en la forma de publicar trae consigo un efecto muy positivo: la democratización del oficio de escritor. Ya no es necesario esperar a que una editorial acepte el manuscrito de un autor, ni gastar dinero en publicidad para promocionar una determinada obra; basta con subir un post y difundirlo por las redes sociales con astucia para que llegue a un elevado número de usuarios. Si bien esto quita cierto encanto al hecho de sentarse con un libro entre las manos, no podemos dejar que el romanticismo literario nos conduzca a obviar las narrativas alternativas que se pueden encontrar en el mundo virtual. La desventaja, no obstante, es la volatilidad con la que la información fluye en internet, la cual puede contribuir a la pérdida de determinados escritos en la inmensidad de la red.

Ya puedo ver a arqueólogos digitales descargando los textos literarios que los millennials y la Generación Z enviábamos sin ser plenamente conscientes de que en el futuro podríamos llegar a ser apreciados poetas. Sólo espero que en la selección resultante de escritos para la publicación de las nuevas antologías literarias que estudiarán los universitarios del futuro, no haya una desproporción entre el número de autores y autoras.

Diana Fe ©

 

Un comentario en “Nuevos horizontes en el mundo de la publicación

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