“No es la apariencia, es la esencia. No es el dinero, es la educación. No es la ropa, es la clase” Coco Chanel

Esta es una entrada un poco distinta de lo habitual. Hoy, no voy a hablar de libros, ni de nada que tenga que ver con la literatura. Tampoco voy a contar un cuento, ni a escribir un poema. Hoy voy a hablar de un arte que todos con mayor o menor maestría dominamos: la moda.

La “culpa” de este improvisado cambio de rumbo la tiene el programa “Maestros de la Costura” que se emite una vez a la semana en TVE. Llevaba tiempo viendo los anuncios de su inauguración cada vez que ponía esta cadena de televisión y el pasado lunes comencé a verlo. Al principio con escepticismo y prácticamente segura de que acabaría aburriéndome, pero… ¡Nada más lejos de la realidad! He de decir que desde el minuto uno ya empezaron a conquistar parte de mi corazón con la versión de “La Vie en Rose”, cantada por la francesa Zaz, que utilizan como banda sonora. Sin embargo, fue a medida que se desarrollaba el programa cuando me fascinaron por completo. Ya no por el show en sí, que es muy parecido al conocidísimo “MasterChef”, sino por todo lo que pude aprender. El esfuerzo, las distintas técnicas que existen y la creatividad necesaria para dedicarse al mundo de la costura me hicieron valorar la moda muchísimo más.

Nunca me he considerado una fashionista, de hecho, creo que mi estilo es bastante sobrio, clásico y atemporal. Manifiesto el interés justo por las tendencias, aunque de vez en cuando disfruto de la lectura de una revista como Telva o Vogue acompañada de una taza de café. Confieso que a veces he llegado a dudar del criterio de aquellos que consideran la moda un arte y lo comparan con la pintura o la escultura. No obstante, después de ver el primer programa de “Maestros de la Costura” y quedar completamente maravillada con el proceso de reproducción de un abrigo de Pertegaz, un repentino e intenso interés por el mundillo fashion se ha despertado en mí. Si bien es cierto que en numerosas ocasiones se tacha a la industria textil de frívola y superficial, todos somos partícipes de ella. Todos compramos ropa, nos preocupamos por nuestro aspecto y tenemos ciertas preferencias en cuanto a las prendas que nos pondríamos.

He estado reflexionando recientemente sobre el papel tan crucial que la moda juega en nuestras vidas y sobre lo bonito de saber combinar las prendas en función de los colores, los tejidos e incluso la ocasión. También me ha entrado la nostalgia por una época que yo no viví pero en la que sin duda la moda tenía otro aura, una magia distinta. Me refiero a la primera mitad del siglo veinte, cuando las cadenas de fast fashion o moda rápida no existían y, por tanto, la ropa era única, de buena calidad y duraba más. Por aquel entonces, Coco Chanel liberaba a la mujer de los corsés al tiempo que inspiraba a la sociedad con frases que en la actualidad siguen siendo ciertas. Audrey Hepburn desayunaba un croissant contemplando el escaparate de la joyería Tiffany´s, ataviada con un elegante vestido negro de Givenchy. Marilyn Monroe posaba ante las cámaras luciendo sus curvas con orgullo, y no existían hashtags para etiquetarla de skinny, fit o curvy. Tan solo era ella, la auténtica Marilyn.

Para alimentar aún más este sentimiento de añoranza por la moda del siglo pasado, me fui a ver la exposición “Sorolla y la Moda” que se exhibe en el Museo Thyssen-Bornemisza y en el Museo Sorolla. Esta exposición analiza la presencia de la moda en la obra del pintor valenciano, centrándose en particular en los retratos femeninos que realizó entre los años 1890 y 1920. Joaquín Sorolla es conocido por ser uno de los pintores que mejor capturó con sus pinceles la esencia y la luz del mar Mediterráneo. Sin embargo, pocos saben el interés que tenía en la moda, especialmente en la femenina, pues a la hora de retratar a su familia y a su amada Clotilde, quería que sus modelos lucieran las mejores galas. El pintor absorbió las influencias de las corrientes parisinas, londinenses y americanas que luego plasmaría en sus obras. La “vida moderna” que surgió en las ciudades a finales del siglo XIX y principios del XX se caracterizó por las reuniones en los cafés, los paseos al aire libre, la asistencia a espectáculos como el teatro, la ópera o el cabaret. Sorolla estudió las novedades de la alta costura femenina durante sus viajes a París, lo cual le sirvió de inspiración a la hora de realizar algunos de sus retratos. La exposición cuenta con varias pinturas del artista, los trajes en los que se inspiraba – algunos pertenecieron a los miembros de su familia -, bocetos e incluso cartas que escribió a Clotilde durante el tiempo que pasaban separados. En una de estas cartas, Sorolla le pide las medidas de su cuerpo para comprarle un elegante vestido.

Aquí está un aperitivo de lo que se puede ver en la exposición:

Sorolla y la Moda

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Bocetos del ambiente de los cafés realizados por Sorolla

No diré eso de “todo tiempo pasado fue mejor” puesto que creo que a pesar de la nostalgia, es bueno valorar el momento presente. Actualmente la moda es menos restrictiva en todos los sentidos, asequible, existen muchos estilos diferentes y es una forma de expresar nuestra personalidad. En mi opinión, si algo debería mejorar en este sector, es la calidad. No soy especialmente partidaria de las cadenas low cost pues creo que benefician poco a la industria, fomentan el consumismo irracional y la gran mayoría producen en otros países donde las condiciones laborales de los trabajadores son pésimas. Hace poco, leí un artículo acerca del valor de lo vintage y del concepto de reutilizar la ropa, y debo decir que estoy de acuerdo con la redactora. Para mí, tiene mucho más valor una prenda que perdura en el tiempo y puede ser reutilizada, que la ropa de “usar y tirar”. Creo que a partir de ahora compraré más concienzudamente y, si el presupuesto me lo permite, invertiré en ropa más cara pero de mejor calidad.

En definitiva, como diría Coco Chanel,”la moda no sólo existe en los vestidos, la moda está en el cielo, en la calle; tiene que ver con las ideas, con la forma en que vivimos, con lo que está sucediendo”. Todo es moda.

Diana Fe ©

2 comentarios en “Todo es moda

  1. Me ha gustado muchísimo el post porque además me siento muy identificada contigo : me encanta el programa de “Maestros de la costura” y me he planteado más de una vez hasta qué punto nos influye la moda. Es cierto que el mundillo a priori puede resultar frívolo pero creo que es importante diferenciar entre la industria y lo que es la “moda” como concepto artístico. Espero seguir leyéndote!

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  2. ¡Muchas gracias por tu comentario! Me alegra que te haya gustado 🙂 Tienes toda la razón en que hay que saber diferenciar la industria, de la moda como concepto artístico. Aunque están relacionados entre sí, no son lo mismo. “Maestros de la Costura” acerca la parte artística de la moda – en especial aquella que no se ve y que está detrás de las pasarelas – a un público no necesariamente experto; para mí es ahí donde reside la magia del programa.

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