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Pintura de Francine Van Hove

No es ningún secreto que los libros pueden ser una gran ayuda para la salud mental y facilitar el proceso terapéutico de los pacientes. Leer nos permite evadirnos de la realidad, olvidarnos de nuestros problemas por un rato y viajar a otros mundos en los que podemos hacer amigos que no nos juzgan, sufren y padecen como nosotros y siempre, siempre están ahí esperando a que un lector descubra su historia.

Ser artífice de un relato también aporta beneficios. Escribir es como una catarsis, es experimentar la libertad en estado puro, aprovechando la ocasión para expresar los sentimientos, las emociones y los pensamientos. No es necesario ser un gran escritor para disfrutar del placer y el desahogo que en la mente y en el alma se producen cuando se agarra la pluma y fluyen solas las palabras sobre el papel.

Pero a pesar de disponer de numerosos recursos que nos dan acceso al maravilloso mundo de la literatura, seguimos optando por la solución más fácil: la pastillita. No negaré la utilidad de los fármacos para tratar los problemas mentales, como tampoco su efectividad en muchos casos, ni caeré en el absurdo de comparar un libro con un principio activo. Pero no puedo evitar preguntarme si, a día de hoy, no estamos construyendo una sociedad cimentada en los abusos de las recetas, los sobrediagnósticos, sustentada por la concepción reduccionista de que la medicina, la psiquiatría y la psicología sólo cumplen una función paliativa, es decir, arreglan al ser humano cuando algo en él ya se ha roto.

Uno puede agarrar un libro en cualquier momento del día, leer unas páginas y sentirse reconfortado al instante. También se puede optar por escribir un diario y hacer un registro de la rutina. En mi opinión, fomentar el amor por la lectura y la escritura desde una edad temprana no es un asunto baladí. Leer es un constante aprendizaje, es abrirse a formas diferentes de contemplar el mundo y desarrollarse como ser humano. Es más, leerse a uno mismo es una de las herramientas más efectivas para conocerse. Teniendo esto en cuenta, es innegable el apoyo que la literatura puede brindar al tratamiento de los problemas mentales así como contribuir a la promoción de la salud mental, ¿por qué no fomentarlo?

Ya hay quienes incluyen los cuentos y las fábulas en sus terapias. Un ejemplo es el de Jorge Bucay, psicoterapeuta que escribe historias con moraleja final con las que más de uno podrá sentirse identificado. Hagan click en el siguiente enlace y comprenderán a que me refiero.

La tristeza y la furia

La poesía es una herramienta igualmente válida para cuidar de nuestro bienestar mental. ¿Quién es insensible a la belleza de un poema? Les propongo que lean los siguientes versos en un lugar tranquilo, respirando profundamente…

“Y tú, mar… También a ti me entrego. Adivino lo que quieres decirme,
Desde la playa veo tus dedos que me invitan,
Y pienso que no quieres marcharte sin haberme besado.
Debemos estar un rato juntos: me desnudo y me llevas muy lejos de la costa,
Arrúllame y durmiendo al vaivén de tus olas,
Salpícame de espuma enamorada, que yo sabré pagarte.
Mar violento, tenaz y embravecido,
Mar de respiros profundos y revueltos,
Mar de la sal de la vida, de sepulcros dispuestos aunque no estén cavados,
Rugiente mar que, a capricho, generas tempestades o calmas,
También soy como tú: con uno y muchos rostros
Partícipe del flujo y del reflujo, cantor soy de los odios y de la dulce paz,
Cantor de los amantes que duermen abrazados
También doy testimonio del amor a mis prójimos:
¿Haré sólo inventario de todos mis objetos olvidando la casa que los tiene y cobija?”

Walt Whitman

¿Se sienten más relajados que hace unos instantes? 😉

La gran ventaja del paraíso literario es que la experiencia de cada uno es única y al leer un mismo párrafo, dónde unos perciben melancolía otros pueden encontrar serenidad… ¡y ambas opciones son correctas! Es un mundo abierto en el que nadie juzga a nadie y todos somos libres para soñar, reflexionar y escapar de aquello que nos atormenta.

Diana Fe ©

2 comentarios en “La literatura y la salud mental

  1. Diana no puedo estar más de acuerdo contigo. Precisamente ayer tarde tuve esta conversación al final de la tertulia literaria que tenemos. Es cierto, leer y escribir es un ejercicio mental muy efectivo e incluso curativo.
    Un beso

    Le gusta a 1 persona

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